Ayuntamiento de Buñuel

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Arquitectura religiosa

Monumentos

El Arte en Buñuel no goza de grandes referencias. Muy a pesar de ello cuenta con una serie de edificios religiosos y civiles que en cierto modo enriquecen los valores de este pueblo.

En este sentido es conveniente destacar en primer lugar que existieron tres ermitas dedicadas a San Pedro, San Miguel y San Antonio Abad, respectivamente. De éstas, sólo se tienen vestigios de la última, conocida popularmente como la zona de «el Lazareto» sólo queda de muestra un arco ojival (arco característico de esta cofradía) y una columna.

En segundo lugar llama la atención la existencia de un sillar en lo que fuera el zócalo de la Primitiva Iglesia dedicada bajo la advocación de San Juán, quizá conjunto propiedad de la Orden Hospitalaria de San Juán de Jerusalén.

Por otra parte también hay que destacar la actual Parroquia dedicada a Santa Ana, cuya referencia documental nos habla de una construcción del siglo XVI con nave única de cuatro tramos y ábside pentagonal.

Esta estructura Gótico-Renacentista se amplió modernamente con sendas naves laterales de menor altura que la central, separadas de ella por medio de pilares cruciformes con pilastras adosadas que marcan los tramos y soportan un friso corrido. El conjunto se recubrió con bóveda de arista, reforzada por falsos nervios cuadrados con medallones en la clave; a esta etapa constructiva debe pertenecer también la remodelación de arcos fajones y ventanas, así como la ampliación de las naves laterales con la antigua sacristía y una dependencia situadas a ambos lados del presbiterio y la construcción de la portada principal, de piedra, compuesta por un arco de medio punto entre pilastras que fueron cortadas en la restauración de 1958. De este año data la fachada principal a los pies de la iglesia que forma una especie de nártex y engloba la torre y el baptisterio situados a ambos lados en la línea de las naves laterales.

Los muros exteriores son de ladrillo en su mayor parte, advirtiéndose en ellos los zonas diferenciadas; una en la cabecera, en la cual apreciamos un basamento de piedra y fragmentos de este material y mampostería en la parte superior; la otra correspondiente a las naves es más uniforme, con basamento de mampostería y el resto de ladrillo dividido en grandes paños rectangulares que van marcando los tramos.

La última restauración realizada a este conjunto corresponde al año 1997, en el cual se renovaron las estructuras de la cubierta, así como los muros laterales.

En cuanto a los Bienes Muebles que podemos encontrar en este Iglesia, es interesante destacar varias muestras:

  • En la nave del Evangelio se localiza una talla barroca de San Antón, del siglo XVIII, de tamaño pequeño, muy repintada.
  • En el tramo de Presbiterio preside el grupo escultórico de Santa Ana, la Virgen y el Niño, que en 1624 contrató Juán de Biniés; son figuras de tamaño mediano, de estilo romanista y aparecen sedentes, vistiendo ropajes de paños calmados, en oposición a la torsión y movimiento del Niño. Se conserva también una pintura sobre tabla de 69 x 32 ( hoy en día en la casa parroquial), con la escena de San Joaquín y el Ángel, del estilo de Juán de Lumbier, posiblemente resto de un retablo de comienzos del siglo XVII que se realizó para sustituir al desaparecido de Pedro Díaz de Oviedo.
    También en esta zona se alza la Cruz Procesional de plata de la segunda mitad del Siglo XVIII, con el esquema curvilíneo propio del estilo Rococó; en el reverso del crucero tiene el bajo relieve de Santa Ana con la Virgen, con la inscripción PATRONA DE LA BILLA DE BVNUEL AÑO 1765. Es digno de destacar también el desnudo de Cristo, de suave modelado.
  • En la nave de la Epístola se halla la imagen de Santa Ana, patrona de la Villa; es una obra moderna aunque sigue el modelo tradicional de la Santa Ana «triplex» de la Catedral de Tudela.
  • En el Baptisterio se localiza una talla de Cristo yacente, romanista del último tercio del siglo XVI, de dramática cabeza y bien trabajada cabellera, muy retocada a excepción del paño de pureza, que conserva la policromía primitiva; asimismo hay un Crucificado romanista de comienzos del siglo XVII, con la anatomía y ropajes característicos del estilo de Juán de Biniés, maestro que lo hizo en 1619.
  • En la Sacristía se guardan dos cálices de plata dorada de la segunda mitad del siglo XVIII de estilo Rococó, uno sin marcas y otro con punzones de Coeche y los de la ciudad de Zaragoza; otro cáliz de plata del siglo XIX de estilo neoclásico con punzones de O/CHOA; también una cajita plana para rapé barroca del siglo XVIII con decoración floral y punzones de ARANDA y el león distintivo de la ciudad de Córdoba.
  • En la Casa Parroquial se encuentran además de la tabla de pintura mencionada anteriormente, un cáliz de plata barroco de la segunda mitad del siglo XVII y un copón barroco del siglo XVIII, muy restaurado.