Enclave

Buñuel está situado en el extremo Suroeste de Navarra, en la zona conocida como “la Ribera”, concretamente la Ribera tudelana del Ebro. En esta zona de contrastes se combinan regadío variado, fértiles huertas y choperas próximas al curso bajo de los ríos Aragón, Alhama, Queiles y Ebro. Al mismo tiempo destacan los Montes del Cierzo, las Bardenas Reales y su límite con la sierra del Moncayo.

La superficie de la villa es de 36,66 Km² (3.666 Has)

Geográficamente limita al Norte con Fustiñana, al Este con las Bardenas Reales, al Sur con Cortes y Tauste y al Oeste con Ribaforada. Penúltimo pueblo de Navarra, destaca su proximidad a Zaragoza (66 kms), Logroño, Soria y Pamplona (114 kms).

La Villa cuenta con buenas comunicaciones, como demuestra la existencia de la estación del ferrocarril, la proximidad a la A-68 (N-232) a la que se accede a través e la comarcal NA-5200 y el paso de la carretera comarcal NA-126, que atravensando el río Ebro da acceso a Tauste y Ejea de los Caballeros por un lado y a Fustiñana y Cabanillas por el otro.

Su contacto con el río Ebro y el paso de tres canales de riego (Imperial, Lodosa y Tauste), dotan a la Villa de una ubicación privilegiada, que como veremos más adelante, permite el desarrollo de los sectores agrícola, industrial y de servicios de la misma.

 

Paisaje

Municipio influenciado por el río Ebro y las Bardenas; de esta magnífica naturaleza nos queda un maravilloso soto en el río, parte del cual ha sido oficialmente reconocido con las declaraciones de las Reservas Naturales del Quebrado, El Ramillo, y la Mejana y el enclave natural de Mora; y por otro lado cruzan a lo largo del término municipal las cañadas que unían la zona de pastos del Moncayo con las Bardenas, vías por las que se desarrollaba la trashumancia del ganado, incluido el vacuno.

Con todo esto, podemos afirmar que Buñuel constituye el lugar idóneo para olvidarse del estrés que acumulamos durante el invierno y disfrutar del verano rodeado de la naturaleza en sus diferentes manifestaciones.

BARDENAS REALES

Buñuel, junto con otros dieciocho municipios riberos, el Monasterio de la Oliva y los valles de Roncal y Salazar, es “congozante” de unos de los territorios más singulares de Navarra: las Bardenas Reales.

En violento contraste con las zonas de regadío próximas a los cauces de los ríos y canales, las Bardenas Reales se levantan como un sobrecogedor y bellísimo telón de fondo al noroeste del pueblo.

La Bardena es un gran secano árido, de aspecto desértico, que con 415 Km² está situado en la orilla izquierda del Ebro y del Aragón, lindante con las Cinco villas zaragozanas.

Su nombre de Bardenas Reales recuerda que en el pasado perteneció a la Corona de Navarra, pero actualmente no están sujetas a la jurisdicción de ningún municipio.

A pesar de que están sufriendo una gran erosión y degradación, no sólo a causa de agentes naturales, sino también a causa de la explotación humana y de la ausencia de regulaciones de usos que las protejan desde el punto de vista medioambiental conservan una importante serie de valores naturalísticos y riqueza natural. Las comunidades zoológicas no son muy variadas en cuanto al número de especies, pero sí de gran interés naturalístico y los paisajes revistan una alta calidad con ejemplos sobresalientes de gran interés geológico.

Se distinguen varias zonas claramente diferenciadas:

La Bardena Blanca es la zona central. Una gran depresión caracterizada por los alfombramientos salinos que proporcionan un aspecto blanquecino a los suelos desnudos.

La Bardena Negra, la más meridional y próxima a Buñuel, cuya morfología y suelos le confieren un aspecto más oscuro.

Existen otras zonas bien diferenciadas: Landazuría y la gran meseta del plano de las Bardenas.

En su interior se encuentran además las Reservas Naturales del Vedado de Eguarás, Rincón del Bu y Caidas de la Negra. Cuenta también con senderos balizados, algunos de ellos fragmentados del sendero de gran recorrido GR-13 denominado Cañada Real de los Roncaleses.

INDICE HIDROGRÁFICO

El agua a través del río y de los canales, es un elemento inseparable del paisaje del término municipal de Buñuel.

En esta villa confluyen uno de los ríos más importantes del régimen hidrográfico español, el Ebro y tres de los principales canales que fluyen por Navarra: el canal de Tauste, Imperial y el de Lodosa, canales históricos que además de permitir el mantenimiento de extensas zonas de regadío, han tenido una influencia decisiva en la configuración de la economía de la zona, en los usos y costumbres y en las regulaciones administrativas.

El Ebro junto con los canales son para Buñuel no sólo un interesante recurso paisajístico, sino también  un recurso patrimonial histórico muy ligado además a los albores de la era preindustrial. En este sentido su buena situación y acondicionamiento hacen de esta Villa, una zona preparada y acondicionada para cualquier tipo de actividad industrial o de otra índole.

CANAL DE TAUSTE

Hoy Buñuel puede aprovecharse de este canal gracias a su proximidad y buen acomodo del mismo. Las zonas regadas son en su conjunto unas 875 hectáreas, contando con unos 307 propietarios de terrenos.

Este canal fue realizado en 1252, gracias al permiso erigido por Don Teobaldo I . Sin embargo el incremento se realizó en 1524, cuando el emperador Carlos V y Doña Juana, concedieron permiso a favor de la Villa de Tauste, pasando a llamarse de Canal del Ebro a Canal de Tauste.

CANAL IMPERIAL

En el año 1528, Carlos V impulsó el proyecto de la Acequia Imperial, redactándose la ordenanzas el año siguiente. Sin embargo todo esto se abandonó, siendo renovado con proyectos diferentes hasta que se desarrolló bajo las órdenes de Carlos III y Carlos IV y el talento de Don Ramón Pignatelli.

La longitud de la Acequia en esta zona viene a ser de 119.476 toesas (232.858,72 metros), desde la embocadura del Bocal (media legua más abajo de Tudela) hasta la Huerta de la Rosa por debajo de Sástago en donde se terminará la Acequia.

Buñuel en su conjunto, recibe agua a lo largo de 4.395 toesas, lo que equivale a 8.565,855 metros.

CANAL DE LODOSA

El 27 de Febrero de 1910 se dió ratificación a Don Juán Remacha, Don Fernando Morales y al Conde Cabarda, el decreto de la subvención que dictó la Diputación interesados en la Construcción del Canal de Victoria- Alfonso, hoy ya Canal de Lodosa.

A pesar de realizarse en el siglo XX este decreto, en el año 1861 ya se había dado el proyecto a cargo de Don Juán Antonio de Atienza.

La aportación del agua de este canal supone la riega de una 100 hectáreas.

 

Clima

El clima de la Ribera es de tipo mediterráneo continental, propio de la depresión del Ebro, con veranos secos, temperaturas con grandes oscilaciones anuales, pocas lluvias e irregulares (menos de 500 mm anuales) y fuerte presencia del cierzo.